20 de mayo de 2007

Contra la intolerancia de la Iglesia

Por medio de esta nota del periódico Rojo y Negro de la CGT, nos enteramos de que para ayer, 19 de mayo, había convocada una concentración a las 17h. frente a la Catedral de la Almudena de Madrid para protestar contra la intolerancia de la Iglesia Católica.

Los tres componentes del Manifestómetro que pasamos por el evento a las 17:30 fuimos incapaces de ver ni un solo manifestante, cartel, pancarta, pegatina, panfleto, pintada, periodista ni ningún otro elemento habitual en una manifestación. Y como no sabíamos hasta dónde llegaba la gente porque tampoco sabíamos dónde empezaba la gente, vamos a concederles todo el área posible, que es ésta:


Que viene avalada, por así decirlo, por estas fotos:






Esos casi 4103 m2 dejan unas asistencias máximas de:

- Con 1 pers./m2 = 4103 manifestantes.
- Con 2 pers./m2 = 8206 manifestantes.
- Con 3 pers./m2 = 12309 manifestantes.
- Con 4 pers./m2 = 16412 manifestantes.

A nosotros, después de un profundo estudio de las imágenes, nos sale una densidad media de unos cero manifestantes por metro, con un margen de error de +/- 0,001% que nos tomaremos la libertad de despreciar. Por tanto, según nuestras cifras:

0 pers./m2 x 4103 m2 = 0 manifestantes, aprox.

O sea, cero, nadie, nada. Antes de escribir esto hemos buscado por Google y por Rojo y Negro y no hemos encontrado ninguna desconvocatoria. Si alguien tiene otra información que se nos haya pasado, por favor, que nos la facilite. Si no, entendemos que la concentración seguía convocada, y si nuestros cálculos son correctos solo podemos extraer dos conclusiones:

1. En Madrid no hay nadie en contra de la intolerancia de la Iglesia. O bien...
2. Rojo y Negro tiene menos poder de convocatoria que el butanero de mi barrio.

O, como dice, Jeremías:

- Tapeo de tres manifestometristas, 52 euros.
- Café y copas en el bar más lento de Madrid (Naïa, Pz. de la Paja), 20 euros.
- Acudir a una manifestación de la CGT frente a la Catedral de la Almudena y que no esté ni Dios -bueno, Dios sí estaba-, no tiene precio.

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