4.12.07

Concentración 4-D, según La Fragua


El síntoma

Grave, muy grave, es lo que ha ocurrido esta tarde en la concentración celebrada en Madrid en repulsa por el último asesinato de ETA. Era la primera vez en años que convocaban todos los partidos del arco parlamentario, incluidos el PP y el PSOE. Pues bien: la asistencia ha sido ridícula.

Poca, poquísima gente. Algún grito de ‘Zapatero, dimisión’ contestado por un ‘Zapatero, no estás sólo’. Ni siquiera un grito unánime contra ETA. Nada.

La AVT y el Foro de Ermua no han secundado la concentración. Justo ahora que hay un muerto encima de la mesa, justo ahora, la AVT no acude. En las últimas ocho manifestaciones que ha convocado la AVT ninguna ha sido para protestar por los muertos de ETA, sino sólo para criticar la política antiterrorista del Gobierno. Parece que para los dirigentes de la AVT la vida del guardia civil Raúl Centeno y la integridad física del también guardia civil Fernando Trapero no merecen una manifestación.

Al margen de algún exaltado, la mayoría de los que han acudido a la convocatoria han sido esa pequeña intersección de ciudadanos que todavía piensan que la unidad contra ETA es posible. Votantes del PP a los que no les importa secundar una protesta junto a votantes socialistas y viceversa. Ciudadanos que saben anteponer el sentido común a las consignas sectarias.

Esos que han acudido no han podido abandonar la Puerta de Alcalá sin una sensación de congoja y abandono. La poca gente y la debilidad del mensaje lanzado no son más que un síntoma del tremendo desaguisado que ha perpetrado la AVT , con el apoyo del PP, en la respuesta ciudadana contra ETA.

Una pequeña digresión: El concepto de manifestación como forma de protesta está, hoy por hoy, tocado de muerte en España. Es curioso lo mucho que proliferan en televisión los anuncios en los que los protagonistas son manifestantes que cantan consignas comerciales a coro. La proliferación de estos anuncios es inversamente proporcional al éxito real de las manifestaciones, a cuyo descrédito han ayudado los creativos publicitarios convirtiendo a la ciudadanía que protesta en la calle en auténticas masas-anuncio (una versión multitudinaria del hombre-anuncio).

En fin, volviendo al argumento principal: Tendrán que pasar años y suturarse muchas heridas difíciles de cerrar antes de que podamos ver una manifestación multitudinaria y masiva contra ETA en Madrid.

Hoy ETA se ha apuntado en Madrid la mayor victoria de su historia.

[Este texto también se ha publicado en La Fragua]