30.12.07

Concentración 30-D: según RinzeWind

Podría decir sin despeinarme que la Iglesia Católica es el club de fans que más en serio se toma el proselitismo de su recopilación de cuentos favorita. Su fervor como asociación de lectores sería solamente superada, por ejemplo, por aquellos seguidores de Philip K. Dick que se apostasen en la puerta de las escuelas pidiendo a voces la realización del Voight-Kampff a todos los niños para poder asegurar su estatus de humanos antes de su ingreso. Afortunadamente, el segundo grupo es simplemente ficticio. Y tengo serias dudas acerca de la capacidad de gran cantidad de miembros del primero para pasar un test de Turing con un índice de aciertos elevado.

Los motivos que pueden llevarles en esta ocasión a realizar una protesta quedan completamente fuera del alcance de mi comprensión, pero sí puedo intuir que sacar a la calle a un puñado grande de abuelos en una fría mañana de diciembre es prácticamente garantía de pulmonía. Quizá a esto se refieran algunos católicos cuando dicen que tienen que renovar las bases.

Señor, qué cruz


Con esta bonita estampa me encontré según bajaba la calle Génova y entraba en la Plaza de Colón, más al oriente que la Plaza de Ídem. Me asombraba la cantidad de niños pequeños que, ya a esas edades, han sido capaces de asimilar la metafísica y han concluido que quieren ser católicos. Porque sus padres nunca les meterían ideas irracionales en la cabeza, supongo. A lo más a lo que llegarían es a ponerles a repartir panfletos:

Explotación infantil


El Teleoperador y yo nos separamos y empezamos a admirar el paisaje. Tanta gente cantando y tocando música a la vez que forma la resistencia contra los ataques de Zapatero a la familia (sea lo que sea eso, la mía sigue bien, gracias) me vuelve a recordar, una vez más, que en las tiendas de instrumentos musicales se siguen vendiendo guitarras sin licencia. ¡Cuánto daño ha hecho esto a Dylan y a tantos otros!

Que nadie malinterprete mis palabras: no soy capaz de comprender que haya gente que no entienda que hay más modelos de familia al margen de los que propugna su secta particular, pero, como dijo Psicobyte en su desaparecido blog una vez, yo estoy de acuerdo con que los católicos se manifiesten si así lo creen adecuado. Es más, estoy de acuerdo con que gocen de los mismos derechos que, por ejemplo, los homosexuales. Después de todo, vivimos en un mundo que no es el que nos pintaron las películas de ciencia ficción: rozando como estamos el año 2008, todavía no hay coches voladores por las calles. Que todavía tengamos que estar aguantando religiones es algo que hay que aceptar simplemente como un atraso más.

Lo más significativo fue la dispensación de dos elementos básicos para todo buen cristiano: agua y La Razón. Contrariamente al concepto que muchos podamos tener sobre este periódico, resulta que su papel tiene una utilidad que va un paso más allá de la imaginada: sirve para, directamente, no mancharse el trasero.

En posición de razonar


Y poco más que contarles. A los que se han concentrado hoy, no pierdan la fe en sus amigos cósmicos imaginarios: recuerden que con ella se pueden mover montañas y lo que haya entre medias.

Fe


(Este artículo se publica simultáneamente en El Manifestómetro y en Las penas del Agente Smith.)