3.2.07

Manifestación 3-F: según Sergio

Somos como somos

España es así. Nos gusta medírnosla. Que el PSOE dice que lleva a 'X' personas a una manifestación... el PP dice que lleva a 'X+1.000.000'. Y también pasa muchas veces al revés, no crean. Si realmente, como piensan muchos —y están equivocados—, se trata de saber quién convoca más gente, pues hay que decir que, comparando la manifestación del 13 de enero y la del 2 de febrero, la derecha sociológica gana a la izquierda sociológica.

Por poco. Pero gana. Si se trata de dilucidar quién tiene razón, pues... probablemente ambos aciertan en algunas cosas y se equivocan en otras. Tras esta salomónica sentencia, vamos al color.

¡Viva's'paña!

Y los colores predominantes en esta ocasión —no creo que nadie se sorprenda— fueron el rojo y el amarillo. Con mucho. Todo estuvo repleto de banderas, globos e incluso gorras con la bandera de España impresa:

Me encanta esa gorra

Ahora bien, que la marcha fuese tranquila no quiere decir que no fuese agresiva (políticamente hablando, claro). Zapatero fue el blanco de casi todas las críticas: "Zapatero, dimisión", "España merece otro presidente", "No son accidentes, son asesinatos", "España una y no 51" y muchos otros lemas y pancartas dedicadas al presidente; y alguna que otra dedicada a la vicepresidenta De la Vega. Todo ello presidido, eso sí, por un lema repetido hasta la saciedad en miles de pancartas: "A ETA se la vence, no se la convence".

Algún lateral de la castellana

El caso es que en la cabecera, donde me tocó, hubo muy poco jaleo. Se pudo ver a las Juventudes de Ermua y del PP y a muchos miembros de la organización del Foro Ermua. Decenas de hombres y mujeres que se organizaban al grito de "Amarillos, amarillos" (por el color del chaleco) y que fueron incapaces de unir las cabecera política y la de los más jóvenes. Más de media hora parados en Cibeles y un montón de conciliábulos entre las cabezas pensantes de la organización no llegaron nunca a buen puerto.

Costó un triunfo empezar a subir la calle Alcalá, y aunque eso nos permitió contemplar algunas de las maravillas de Madrid, lo cierto es que la espera fue muy pesada, por mucho tiempo que quedase para hacer todo tipo de fotos. Cuando finalmente enfilamos Alcalá, vi la primera bandera ecuatoriana de la tarde:

Y otra igual

Una entre un millón de banderas autonómicas que alegres jovenzuelos ondearon por las calles de Madrid. Precioso despliegue. Una vez llegó la primera cabecera a Alcalá, aún faltaban por llegar los políticos. Y cuando llegaron, aquello fue la marabunta. A Aznar y a Rajoy los recibieron al grito de "¡Presidente, presidente!", pero el candidato fue mucho más sólo que el ex, a quien se pudo ver charlando un buen rato con su señora esposa, Gallardón, Zaplana y otros.

Zaplaznar Marianín
Sonriente y feliz Albertito

Total, un coñazo. Después llegó la lectura del manifiesto, al que ni siquiera pude prestar atención. Pero aún faltaba lo mejor de la noche. Señoras y señores, con ustedes, EL MOCO. Con mayúsculas.

Más fotos, aquí.