Manifestación por una vivienda digna 2J: Según Sergio
¡Hemos venido a emborracharnos, y el resultado nos da igual!
Ojo con el título, que engaña. No quiero decir que en la manifestación la gente se haya dedicado al botellón, no. Como mucho se ha visto alguna cerveza y muchas botellas de agua para apagar la sed y matar un calor sofocante. Porque una manifestación a las 12.00... como que jode. Lo que quiero decir es que los hay de ideas fijas, como los que han organizado la mani. Necesitaban llamar la atención un poco y lo han hecho, cómo no, cortando una calle: la Gran vía. Por suerte, no se ha visto a la Policía.
Yo, por el contrario, no necesito llamar la atención. Necesito que me la llamen:
Y luego me llamarán machista, vendido y colaborador de la Policía. Encima. Que ayer me quedé en casa y no me bajé al orgullo sólo por vosotros. Bueno, es mentira. Pero da igual.
El caso es que todo ha empezado en Sol, ha seguido por Mayor hasta la Plaza de la Villa y ha acabado en la Plaza de la Marina Española, junto al Senado.
Allí se ha leído un bonito comunicado. Pero nada concreto. Por el camino se ha cantado de todo. Muy poco nuevo, salvo un 'Peperos y sociatas nos tratan como ratas' de lo más ingenioso. También he visto ciclistas y vendechapas. Además, para disfrute del manifestante medio, una batucada que ya estuvo el primer día nos ha acompañado con su música. O, mejor dicho, con su soniquete:
Antes era Bob Marley. Ahora los tambores. Yo prefiero al primero.
No tenía tapones, pero tenía que seguir adelante. Con globos inclusive. Para pinchar la burbuja, decían. Muy simbólico y muy semiótico, como me ha dicho un amigo que me he encontrado por allí:
Y es que, guste o no, la AVT ha marcado tendencia con los globos. Y, no nos engañemos, son los que más gente convocan en España.
Hay que volver a la Plaza de la Marina Española. ¿Fin de la manifestación? No, ¡sorpresa! Van a reclamar las calles. 'Tomando las calles, rompiendo el silencio', dicen. Como rechinan esos gerundios. Pero bueno, yo me he ido con ellos. Total, ya me estoy habituando a la Policía.
Primero han girado por la calle del Reloj. Del final de esa calle, por la izquierda, apenas hay 50 metros hasta Plaza de España. ¿Seguimos, nos volvemos? Tan sólo unos momentos de indecisión. No he visto a ningún follonero habitual, pero había que liarla un poco. El destino estaba claro: cortar la Gran Vía. Algunos incluso querían ir directos hacia la Policía.
Y que nadie me diga que no, porque lo he oído. Total, que lo han conseguido:
Suerte que la Policía no ha ido o no ha querido ir. Han abusado de su confianza y podrían haber llovido palos. En fin. Yo he llegado hasta la Plaza de España. Pero no me apetecía seguir y menos quedarme a comer. Así que me ido a casa. No sin antes rendir mi homenaje al director de la orquesta de los tambores. Un verdadero Karajan callejero, pero con más samba:









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