Sentada 14-M: Vivienda digna, por La Fragua
¿Fiasco?
Pijos, punkies, ecologistas, borrokas, republicanos, gafapastas… mucha variedad pero poca gente. La sentada por la vivienda digna en Madrid deja un sabor agri
dulce.
¿No es el problema de la vivienda tan acuciante y terrible como para movilizar a más gente? Uno se puede escudar en que, claro, Madrid, domingo de puente (el lunes es San Isidro – no faltó alguna chulapa en la sentada--) y mucho mucho calor.
A la taurina hora de las cinco de la tarde, el aspecto de la Puerta del Sol era de lo más desangelado.
La verdad es que luego fue llegando gente, y más gente. Pero ni de lejos para llenar la plaza.
Tampoco había una cabecera ni una dirección de la protesta. Un par de altavoces por los que iba desfilando el personal gritando consignas, que apenas se hacían oír a pocos metros de distancia.
No había sensación de unidad, ni de cohesión. Pero se notaba mucho convencimiento. Al no haber “convocante oficial”, cada cual se llevó los eslóganes y las pancartas de casa.
La cosa no empezó a animarse hasta que unos ‘iluminaos’ decidieron ir al Congreso de los diputados. Allí se mascaban las tortas en el ambiente.
Especialmente cuando uno ve a los antidisturbios protegiendo frenéticos las furgonetas y bajándose las viseras de los cascos.
Pero la gente estaba tranquila. Eso sí, había un grupito de cinco, sólo cinco, que intentaron calentar a la policía. Afortunadamente sin éxito.
La mini-masa se dirigió entonces hacia la glorieta de Neptuno donde se cortó el tráfico y se izó una bandera republicana junto al Dios del mar. De allí a Cibeles, Gran Vía…
La verdad es que uno espera más movilización por algo como la vivienda. Quizá sea sólo el principio de un movimiento de protesta que va a ir creciendo y coordinándose…
Pero también cabe la posibilidad de que esto sea lo que da de sí una movilización cívica por el derecho a techo realizada a través de móviles e Internet, y que ha recibido la cuarta parte de atención de la que recibieron las convocatorias de botellón.
Quién sabe, quizá tanta televisión estúpida, tanto alcohol y tanto aborregamiento teledirigido hayan conseguido su objetivo.
Pijos, punkies, ecologistas, borrokas, republicanos, gafapastas… mucha variedad pero poca gente. La sentada por la vivienda digna en Madrid deja un sabor agri
dulce.¿No es el problema de la vivienda tan acuciante y terrible como para movilizar a más gente? Uno se puede escudar en que, claro, Madrid, domingo de puente (el lunes es San Isidro – no faltó alguna chulapa en la sentada--) y mucho mucho calor.
A la taurina hora de las cinco de la tarde, el aspecto de la Puerta del Sol era de lo más desangelado.
La verdad es que luego fue llegando gente, y más gente. Pero ni de lejos para llenar la plaza.Tampoco había una cabecera ni una dirección de la protesta. Un par de altavoces por los que iba desfilando el personal gritando consignas, que apenas se hacían oír a pocos metros de distancia.
No había sensación de unidad, ni de cohesión. Pero se notaba mucho convencimiento. Al no haber “convocante oficial”, cada cual se llevó los eslóganes y las pancartas de casa.

La cosa no empezó a animarse hasta que unos ‘iluminaos’ decidieron ir al Congreso de los diputados. Allí se mascaban las tortas en el ambiente.
Especialmente cuando uno ve a los antidisturbios protegiendo frenéticos las furgonetas y bajándose las viseras de los cascos.
Pero la gente estaba tranquila. Eso sí, había un grupito de cinco, sólo cinco, que intentaron calentar a la policía. Afortunadamente sin éxito.
La mini-masa se dirigió entonces hacia la glorieta de Neptuno donde se cortó el tráfico y se izó una bandera republicana junto al Dios del mar. De allí a Cibeles, Gran Vía…
La verdad es que uno espera más movilización por algo como la vivienda. Quizá sea sólo el principio de un movimiento de protesta que va a ir creciendo y coordinándose…
Pero también cabe la posibilidad de que esto sea lo que da de sí una movilización cívica por el derecho a techo realizada a través de móviles e Internet, y que ha recibido la cuarta parte de atención de la que recibieron las convocatorias de botellón.
Quién sabe, quizá tanta televisión estúpida, tanto alcohol y tanto aborregamiento teledirigido hayan conseguido su objetivo.



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