23.4.06

Manifestación 22A (II República): Según Sergio

Por una República Monocolor

Rojo. Desde ayer lo veo todo rojo. Aunque también veo banderas tricolores. Muertos no veo, por ahora. Y es que, ayer estuve, con Chema, en la manifestación por el 75 Aniversario de la II República. Para seguir con la tradición de las manifestaciones en España, allí no estaban todos los republicanos, sino algunos. Los que se dicen herederos del espíritu obrero de aquel entonces. Para ellos, el resto no pueden ser republicanos. Muy típico.

También eran típicas las banderas, y como viene siendo ya típico, había típicas muchachuelas con la bandera a modo de capa. Aunque siempre los hay innovadores, de los que prefieren llevar sus colores en la cabeza. La última moda.

A juego

Como los organizadores eran, en esta ocasion, asociaciones en su mayoría obreras, socialistas y demás, había que aprovechar el momento para financiarse. Así que no faltaron los pesadíííísimos vendedores de periódicos tipo 'De Verdad' o 'Solidaridad Obrera'. Periodismo de bandera. Cada uno, eso sí, de su padre y de su madre. Que allí cada cual tenía su puesto con banderitas, que es lo que mejor se vende, según me confesó un vendedor. Leer es más difícil que llevar la bandera.

Chiringuito Tiendecita

Antes de empezar, olía a porros y cerveza. Literal, no me invento nada. Ya me hubiese gustado apuntarme a algunos de los mini botellones que había por Cibeles. Que, además, entre los chavales y chavalas había cierto morbo. En el Manifestómetro no sólo nos ponen las pijas.

Pero oye, al tema. Que se trataba de pedir una Tercera República, de Cibeles a Sol. Y allí los primeros en moverse fueron los muchachos de Corriente Roja. Tipos anacrónicos como pocos pero que al menos lo tenía organizadito, son su lectura de manifiesto y su flagoneta.

La flagoneta de Corriente Roja

Manifiesto, por cierto, que pedía una III República por "el derecho de autodeterminación de los pueblos" y contra la "constitución monárquica". Churras, merinas y otras.

Costó, pero echaron a andar. Despacito y muy estirados. Aproveché para fotografiar algún cartel y a algún colgado que más tarde sería el centro de la fiesta. Pero poca cosa, porque pese a la diversidad que hacía llevar dos cabeceras en las que se coreaban distintas consignas (una de Espacio Alternativo y otra de Corriente Roja), no estaba la cosa muy original.

Al final se impuso la cordura, se despejó uno de los carriles de Alcalá y llegó la cabecera buena.

Cabecera grande

Si, el señor del centro es militar. Según me chiva prosopopeyo, es el coronel Amadeo Martínez Inglés, el mismo que se coló en la boda de Príncipe. La señora de al lado es Ángeles Maestro, comunista de las duras.

Mención aparte merecen los voceros. Siempre al pie del cañón y coreando cosas tan interesantes como "España, mañana, será republicana", dando vivas a la República que sonaban parecidas a las de Cristo Rey cuando el BassiBus, "Juan Carlos, acelera, que llega la tercera", "queremos un pisito como el del principito" o "dónde coño se ha votado que tengamos monarquía". Pero se lleva la palma del respeto y del cariño la de "los Borbones, a los tiburones". Y claro, no faltaron los megahit "lo llaman democracia y no lo es" y "que no, que no, que no nos representan". Y gratis, oíga. Pero, una vez más, cada uno por su lado. Los de Corriente Roja cantando por su lado y los de Espacio Alternativo por el suyo. Cosas de la izquierda.

Por cierto, que de repente apareció por allí una bandera gigante. "Ha causado furor", decía uno de los que la debió preparar. A mí lo que me llamó la atención es que a la cabeza de la bandera iban dos niños. Me suena de algo.

Super bandera

Pero vamos, que la cosa estaba sosa. Algún jubilado comentando "fíjate, esos son nuestros jóvenes, los del PC" a otro, y la comitiva fúnebre de la monarquía animaron un poco la jornada.

La verdad es que eran muy poquitos. En dos vistazos ya me conocía a la mitad. Será que voy cogiendo práctica.

Acabamos en Sol, donde Carlos III vigilaba a los republicanos. Por si acaso. Por inesperado, el momento más gracioso fue cuando un pirao decidió subirse a una de las grúas de Sol y colgar allí una gran bandera republicana. Eso es furor, porque el hombre se la jugó.

El colgao de la bandera El de la bandera de nuevo ¡Conseguido!


Como Sol no se llenaba, porque habían formado un tapón en la entrada de la plaza (según mi criterio, para luego decir que eran cientos de miles), esperé a que estuviesen acabando de leer el manifiesto en el escenario y avisé a Chema para tomar nuestras fotos de control y después hacer el recuento.

La cosa estaba muy aburrida. Las tricolores ganaban en número en esta ocasión, pero no en entusiasmo. El partidismo pierde una vez más a estos republicanos que quiere echar al Rey a los tiburones. Lo suyo, lo suyo y lo suyo. Así nunca liberarán a la República de sus rejas.

Menos mal que, entre tanta bandera y consigna, yo también encontré mis motivos para decir: ¡Viva la República! Y no quiero críticas, que cada uno se convence como puede.