Manifestación 22-A: Según RinzeWind
Por primera vez en años intento echarme la siesta y rayos, truenos y centellas me despiertan. Así no hay quien se manifieste, pienso para mis adentros. Afortunadamente, pasadas las 16:30 la cosa parece escampar, de forma que agarro la cámara de fotos y salgo a la calle sin paraguas, como está mandado. Por una vez, acerté.
Prosopopeyo, El Teleoperador y Toño tenían cita para hacerse un frotis vaginal, así que no pudieron venir. Nos quedamos solos ante el peligro Jeremías y yo. Temíamos hordas inabarcables de manifestantes, pero al final nosotros dos solos pudimos hacernos con el asunto bastante bien.
Algo más de media hora antes de que comenzase la juerga había cuatro gatos rondando los alrededores. Me temía tragarme una manifestación aburrida, pero siempre hay detalles que merecen una foto. Por allí pasaban unos aspirantes a miliciano, a luchar contra el patrón, el terrateniente y el obispo. Eso sí, si hay que pillar un disco duro de Creative para que se oiga bien el ¡Ay, Carmela!, pues se pilla. Medios que no falten.
Y estando yo tan tranquilo en medio de un ambiente festivo, llega el frente anacrónico para recordar que nostálgicos hay en todas partes, no sólo en la Cofradía de amigos del Gavilán Pollero. Por lo menos no apareció nadie con una efigie de Stalin, porque en ese caso lo mismo le hubiese purgado yo mismo. Aparecen por allí los de Hasta la victoria siempre "cagando y amordazando a la mitad de la población." (Enrique Pinti)

Los muchachos de los parquímetros también andaban por allí. Bonita pancarta, pero... tíos. Hace un rato ha caído la del pulpo y seguramente sople un viento de tres pares. ¿Habéis hecho todos los agujeros que son necesarios para que la pancarta no se convierta en una vela? Efectivamente, no.
Sólo estaba cortado uno de los carriles del Alcalá, porque para el número de manifestantes era más que suficiente. Sin embargo, oigo gritos a mi espalda. Esta señora insiste en que quiere dos carriles. Aunque sea un carril para ella sola. Pero los quiere. Ya. Si fuese pa los hijoputas de los curas bien que cortabais tó, grita.


La policía decide que no merece la pena vérselas con dos cromosomas X cabreados y cierra el otro carril.
Y poca cosa más destacable, salvo una curiosa iniciativa para pagar a los Borbones un viaje al zoo. O algo así. Lo que no haya contado yo ya lo ha contado Sergio en su crónica. En la próxima nos vemos.
(Este artículo se publica simultáneamente en Las penas del Agente Smith y El Manifestómetro.)
Prosopopeyo, El Teleoperador y Toño tenían cita para hacerse un frotis vaginal, así que no pudieron venir. Nos quedamos solos ante el peligro Jeremías y yo. Temíamos hordas inabarcables de manifestantes, pero al final nosotros dos solos pudimos hacernos con el asunto bastante bien.Algo más de media hora antes de que comenzase la juerga había cuatro gatos rondando los alrededores. Me temía tragarme una manifestación aburrida, pero siempre hay detalles que merecen una foto. Por allí pasaban unos aspirantes a miliciano, a luchar contra el patrón, el terrateniente y el obispo. Eso sí, si hay que pillar un disco duro de Creative para que se oiga bien el ¡Ay, Carmela!, pues se pilla. Medios que no falten.
Y estando yo tan tranquilo en medio de un ambiente festivo, llega el frente anacrónico para recordar que nostálgicos hay en todas partes, no sólo en la Cofradía de amigos del Gavilán Pollero. Por lo menos no apareció nadie con una efigie de Stalin, porque en ese caso lo mismo le hubiese purgado yo mismo. Aparecen por allí los de Hasta la victoria siempre "cagando y amordazando a la mitad de la población." (Enrique Pinti)

Los muchachos de los parquímetros también andaban por allí. Bonita pancarta, pero... tíos. Hace un rato ha caído la del pulpo y seguramente sople un viento de tres pares. ¿Habéis hecho todos los agujeros que son necesarios para que la pancarta no se convierta en una vela? Efectivamente, no.
Sólo estaba cortado uno de los carriles del Alcalá, porque para el número de manifestantes era más que suficiente. Sin embargo, oigo gritos a mi espalda. Esta señora insiste en que quiere dos carriles. Aunque sea un carril para ella sola. Pero los quiere. Ya. Si fuese pa los hijoputas de los curas bien que cortabais tó, grita.


La policía decide que no merece la pena vérselas con dos cromosomas X cabreados y cierra el otro carril.
Y poca cosa más destacable, salvo una curiosa iniciativa para pagar a los Borbones un viaje al zoo. O algo así. Lo que no haya contado yo ya lo ha contado Sergio en su crónica. En la próxima nos vemos.
(Este artículo se publica simultáneamente en Las penas del Agente Smith y El Manifestómetro.)



<< Home